María Teresa de López dice que su familia es afortunada por tener un hijo fuera del país que les ayuda para poder comprar alimentos, aunque lamenta en el alma no poder tenerlo cerca para abrazarlo.

Vive en la calle Colón de la ciudad de Coro, estado Falcón, junto a su esposo y otro hijo. «La situación está difícil, alimentar tres personas a diario es una tarea tiránica», agrega la mujer, jubilada de educación en 2002.

Detalla que con los sueldos actuales, producto de la crisis económica, es imposible vivir. «Ayuda que somos de esas familias que tienen un miembro fuera del país», reitera.

La más reciente encuesta del Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria y Nutrición (OVSAN) revela que el 46 % de los hogares en esta región costera del país, tienen al menos un miembro que ha emigrado en los últimos 5 años. Mientras el 97 % de esas familias falconianas subsisten gracias a las remesas.

«Pero da dolor no poder tener uno a sus hijos cerca, esta tragedia es consecuencia de la mala administración, de las malas política del gobierno que nos han llevado a este caos», remarca.

Aclara que a pesar de recibir remesas, todos los días sale a comprar lo que va a comer, «de poquito en poquito se compra, así nos estamos alimentando».

López dice conocer vecinos que no tienen la «suerte» de tener alguien fuera que le manden dinero. «Duele ver a esas otras familias que tienen niños pequeños y deben salir a la calle a ver qué consiguen, porque no pueden dejar morir a sus hijos de hambre».

Las cifras de OVSAN revelan que el 53 % de los hogares evaluados se encuentran en inseguridad alimentaria moderada o severa.

«Compro medio kilo de carne molida que debo rendir para tres personas ajuro, una cucharadita para cada uno y guardo para el otro día para completar con otra cosa» indica.

«O como o voy al médico», indica. «Uno va para un ambulatorio y no hay medicinas ni para controlar la tensión», puntualiza.

Se queja igualmente de los servicios básicos, «el gas lo pagamos hace dos meses y aún no sabemos si llegará. La luz, va y viene al igual que el agua» .

«Esa no es manera de vivir, pura calamidad, por donde uno mete la cabeza lleva es palo y palo. Cómo compra uno zapatos nuevos, uno anda con cholas remendadas, si compras  ropa no comes», dijo.