El 91 % de los trujillanos, consultados por el Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria y Nutrición (OVSAN) aseguran estar «emocionalmente desgastados» al no poder adquirir los alimentos necesarios para su familia.

Es el caso de Olga María Bracamonte, habitante de Valera, quien admite que en su hogar optan por comer alimentos menos preferidos o más baratos para poder rendir la comida.

De hecho OVSAN, registra que esa estrategia señalada por Bracamonte, es aplicada por al menos el 76 % de las personas encuestadas.

«Comemos durante una semana frijoles chinos, en la casa a nadie le gustan, de hecho nos caen mal, pero no hay nada más», agrega la mujer, madre de dos niños de 5 y 6 años.

Al igual que el 60 % de los trujillanos, Bracamonte redujo el tamaño de las porciones de comida de ella y su esposo para «rendirla» varios días.

Con sus vecinas, habitantes de la calle Bolívar de Valera, realiza el trueque (60%), «en el patio tengo un par de matas de cambur, cambio con mis amigas por arroz o caraotas», destaca.

El Observatorio indica que al menos el 53 % admite que pide alimentos o dinero prestado y se «rebuscan» con un trabajo informal (38%).

Los expertos advierten sobre los efectos que estas estrategias, impuestas por la situación económica, tendrán en el desarrollo actual y futuro del capital humano del estado Trujillo.