Ni nevera, ni cocina tiene Julibeth Nieves en su humilde vivienda ubicada en el sector Altos de Lídice del Distrito Capital. Para poder conservar sus alimentos, debe caminar 10 minutos a casa de un familiar.

«Lo poco que compramos lo consumimos el mismo día», agrega la joven madre de cuatro niños y cuyo mayor preocupación es la alimentación de ellos.

Narra que su esposo, el único que trabaja en su hogar, le logró construir una cocina que conecta a una bombona. «Cuando no hay gas toca cocinar en el patio con leña. Nevera nunca he tenido ni tendré, son incomprables».

89% de los hogares del distrito capital indican que no tiene gas de forma regular, según revela la más reciente encuesta del Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria y Nutrición (OVSAN).

Asegura que en su casa no se come frutas desde hace años y que sus pequeños sólo toman leche cuando la bolsa CLAP, que llega cada dos meses, trae el producto.

«Es rudo, toda la comida está en dólares, incluso en la bodega del barrio te venden todo en un dólar», dijo. La situación limita su dieta, al ganar en Bs.

El OVSAN indica que el 48 %  de los caraqueños denuncia que debe  pagar los alimentos en dólares efectivos, lo que genera ansiedad y estrés al no contar con divisas.
«Si los pagas en soberanos todo sale más caro, pero cómo hace uno sino gana en dólares, eso para nosotros es imposible», dijo.

Nieves agrega que su esposo no tiene empleo fijo. «Trabaja cargando agua y arreglando celulares cuando le sale algo, por lo que no tenemos para cubrir los gastos».

Al igual que la mayoría de los caraqueños, Nieve desayuna, almuerza y cena, cuando tiene suerte, puro carbohidratos.

«Arepa en la mañana, pasta al medio día y pan en la cena», indica, agregando que carne, huevo o queso puede comer una vez a la semana o cada 15 días.

La encuesta de seguridad alimentaria y nutricional alerta igualmente que los grupos de alimentos que más consumen los habitantes de la capital de la República (100%) son son los cereales, es decir, harina de maíz.


Le sigue azúcares 93 %, tubérculos 92% y grasas 91%. En contraste, una proporción importante de los hogares no consume leguminosas 69 % ni hortalizas verdes 66%. Tampoco consumen vísceras 100% o pescados 98 %.