A Darlis Bermonte los constantes apagones y fluctuaciones en el servicio eléctrico le quemaron dos neveras, por lo que debe almacenar los pocos alimentos que compra en casa de familiares y vecinos.

«Mi nevera se quemó hace meses, me prestaron otra y también se dañó, ahora no sé cómo pagarla», narra mientras muestra los dos electrodomésticos arrumados en el patio de su casa, ubicado en La Isabelica, estado Carabobo.

Al igual que Darlis, el 99 % de los hogares carabobeños consultados durante la encuesta del Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria y Nutrición (OVSAN), aseguran que el servicio eléctrico es irregular.

«Las cocinas quedaron de adorno, acá tenemos una eléctrica porque es raro cuando traen bombonas de gas al barrio», agrega el hombre, quien vive junto a su esposa y tres niños.

Dice que sólo les queda rogar que cuando consiguen algo para comer, no se «vaya la luz» y su esposa pueda preparar los alimentos en una pequeña hornilla eléctrica.

De hecho, un 91 % de los hogares de esas entidad refieren que tampoco tienen gas de forma regular, por lo que cocinan muchas veces en sus patios a leña.

Darlis tiene más de mes y medio sin trabajo, por lo que se dedica a cortar monte a cambio de productos alimenticios como harina precocida y granos.

Asegura que en su casa o se desayuna o almuerza, «pero ambas cosas es difícil que podamos hacer, el dinero no alcanza».

Indica que la caja / bolsa CLAP llega esporádicamente y cada vez con menos productos, por lo que no pueden depender de ella.

«Eso trae es puro granos y harina que duran muy poco porque acá somos muchos». Agrega que lo que más lamenta es no tener dinero para poder comprar las medicinas que necesita una de sus hijas.

«La niña tiene cinco años con un problema en la piel, me cuesta mucho conseguirle el tratamiento porque no me alcanza, gasto 15 y $ 20 cada 15 días. Sacrifico comprar alimentos para poder comprarle la crema», agrega el hombre.

El 66 % de los carabobeños están en seguridad marginal, es decir, que deben sacrificar el pago de servicios, medicinas y educación para poder comprar comida.