Los resultados de la encuesta a los hogares revelan que sólo un 9% de los venezolanos goza de seguridad alimentaria plena. Delsa Solórzano, presidente de la Comisión Especial de Justicia y Paz, fue la encargada de presentar los hallazgos en rueda de prensa. 56% de los venezolanos está usando sus ahorros para comprar alimentos, y el 55% restringe el consumo de alimentos según la encuesta sobre seguridad alimentaria realizada por el Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria y Nutrición. El sondeo se hizo a un total 2.041 hogares, y abarcó los 23 estados y el Distrito Capital. Los resultados del estudio muestran además que un 44% trabaja con pago en alimentos, 51% pidió alimentos o dinero para comprar comida, y el 74% hace las compras diariamente para poder sobrevivir.

 “Existen hogares que no comen nunca carne de res. Cerca del 70% de los hogares no come nunca carne de res”, resaltó Solórzano. Añadió además que los estados con las situaciones más graves en inseguridad alimentaria son Amazonas (83,3% de inseguridad alimentaria), Apure (52,9%), Falcón (52,9%), Delta Amacuro (50%) y Yaracuy (40,4%).

 La inseguridad alimentaria es un mal que está azotando a los hogares venezolanos, y eso lo demuestra la cifra de los hogares que emplean estrategias de sobrevivencia, que se sitúa en 78,9%. Por otra parte, los hogares que reportaron situaciones de inseguridad alimentaria (moderada o severa) representaron el 21,6%. Además, 69,1% de los hogares están en una situación de seguridad alimentaria marginal, que indica que se alimentan sacrificando aspectos tan importantes como la educación, calzado, vestido o mantenimiento de viviendas.

 La situación es más grave en las poblaciones no urbanas que en las urbanas, lo cual habla de un posible abandono de las actividades económicas que podrían servir para aliviar la escasez de alimentos, así como de sus precios altos (por ejemplo, la agricultura y ganadería, que son utilizadas en buena medida para la alimentación propia y no con el fin de comercializar alimentos). Robustecer estas actividades no sólo traería como consecuencia más oferta y menores precios de productos alimenticios, sino que también sería un generador de empleo.

 En cuanto a lo relacionado con la salud en general, se encontró que un 80% de los hogares aplica las medidas de bioseguridad anti-COVID. Asimismo, tres de cada 10 hogares perdieron a un amigo o familiar debido al coronavirus. Solo un 24% de los venezolanos hace actividad física, y un 29% necesita ayuda para cubrir sus gastos de salud. Dos tercios de los encuestados reportan que desde que empezó la pandemia se sienten más angustiados, mientras que un 32% reporta que tiene mayores dificultades para dormir. Casi la mitad (48%) siente que está más deprimida desde que empezó el confinamiento por la pandemia.

 A todo esto, hay que añadir que menos del 25% de las personas tiene un suministro de los servicios básicos (agua, electricidad y gas) regular y fiable.

 Los resultados muestran que las cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria (disponibilidad, acceso, utilización adecuada gracias a un buen suministro de servicios básicos, y la estabilidad en el tiempo de todas las anteriores) están muy afectadas. Las reflexiones de este estudio apuntan a que no hay un buen acceso a los alimentos y que además no hay estabilidad en el suministro de electricidad, agua y gas. Adicionalmente, hay una gran brecha en el consumo de alimentos entre poblaciones urbanas y no urbanas. También existe una expresión explícita de hambre, por lo que resulta urgente revertir el deterioro de la situación alimentaria del país.