El coordinador de la Red Agroalimentaria de Venezuela no ve otra salida a la coyuntura actual que no pase por robustecer y apoyar el sistema alimentario.

Juan Luis Hernández, quien es el coordinador de la Red Agroalimentaria de Venezuela (RAV), conversó con el Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria y Nutrición en una entrevista de dos partes que está disponible en Youtube y aprovechó la ocasión para realzar la importancia del sector agroalimentario en Venezuela: “El centro de la problemática socioeconómica venezolana es el sector agroalimentario. Por eso es vital afrontarlo para salir de la crisis en que estamos”, dijo Hernández, quien también ha sido profesor invitado y conferencista en la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la Universidad Central de Venezuela.

Para apoyar su punto, él pide que no se piense tanto en la productividad del sector, sino en lo que gastan los hogares para conseguir alimentos. “Hay encuestas que apuntan a que los hogares destinan entre un 75% y 80% de sus ingresos para comprar alimentos. El resto va para otras necesidades básicas como el transporte”. Hernández apunta a que el sector alimentación puede ser considerado como el de mayor actividad en el país, pese a que la principal fuente de ingresos de la nación siga siendo el petróleo.

No ver la economía de esta forma lleva a visiones distorsionadas del sistema alimentario y de la economía venezolana, según Hernández. Visiones distorsionadas de las cuáles salen expresiones del tipo “Caracas es Caracas y los demás es monte y culebra”. Pero el coordinador de RAV es tajante: “La gente piensa que la producción agrícola es exclusivamente producción primaria, o que la población rural es sólo el 5% de la población venezolana. Yo en las clases de posgrado que doy en Maracay y Mérida pregunto a los estudiantes ‘¿Cuánto de la población venezolana creen que viven en las 10 ciudades más grandes?’ y los que más se acercan dicen 75%, mientras que otros dicen 80%, 90%. La realidad es que en las 10 conurbaciones más grandes, es decir ciudades con sus áreas metropolitanas, vive sólo el 36% de la población. De forma tal que hay una gran población que está vinculada a la dinámica agrícola y agroindustrial.”

Sobre las posibilidades de cambio, Hernández dice que hay que primero cambiar de régimen político-económico, porque en él la crisis sólo puede ser paliada superficialmente pero luego se agudizará. “Ahora bien, para que el cambio sea viable, el consumo de alimentos y la recuperación del sector agroalimentario es lo principal que se debe resolver”, cuenta el experto.

Alerta de que las condiciones del sector agrícola impiden que se recupere de forma rápida. “Pero la gente tiene que seguir comiendo”, advierte Hernández. El coordinador de la RAV dice que se necesitará un plan de emergencia para el abastecimiento de alimentos. “Se necesitará financiamiento para las importaciones, en primer término de alimentos terminados y luego de insumos para la agroindustria, pero también será necesario el apoyo al ingreso y de subsidios para que las personas accedan a los alimentos.” Pero eso sólo será la primera parte de este programa. Juan Luis Hernández dice que se necesita también que se apoye la generación de condiciones adecuadas para el desarrollo de la producción agrícola y agroindustrial. Para que así la producción se dispare en un segundo año tras el hipotético cambio. “Calculamos que dada la producción bajísima, la producción agrícola en un primer año de apoyo podría casi triplicarse, y seguiríamos muy por debajo de lo que producíamos en 2008. Pero es muy importante porque va a dinamizar a buena parte del país y a las zonas más deprimidas del país.” El tercer cambio es apoyar el sector agroindustrial con financiamiento y capacidad para adquirir maquinaria y equipos. “Tenemos un 22% de aprovechamiento de la capacidad instalada. Aún duplicando la producción estaríamos muy por debajo del aprovechamiento de la capacidad instalada.”

Según el propio Hernández, el último punto sería el de la distribución comercial. “¿Cómo hacemos para que los alimentos estén en la bodega más cercana de cada venezolano en todo el país? Hay zonas de difícil acceso y hay que tener un plan específico.”

Hernández concluye que en el proyecto de RAV, Proyecto Salidas de la Crisis Agroalimentaria Venezolana, se plantea que podría haber una importante recuperación del sector en un plazo corto de tiempo. “No son sólo ideas, sino cálculos muy específicos de dónde y cómo actuar, de cuáles serían los mecanismos y cambios institucionales que hay que hacer. Un ejemplo de cambio institucional es buscar organizar y articular la cadena agroalimentaria, desde la recepción de los insumos hasta el consumidor final. Creo que estamos preparados, sólo falta ver cómo se puede hacer para que se de el cambio político-económico que lo permita”.

La buena noticia es que es posible.