La realidad venezolana ha obligado a que se tengan que emplear métodos de cocina que no se imaginaban antes. Un ejemplo de esto es que los cortes de luz y el suministro poco fiable del gas han conducido a que los venezolanos tengan que preparar sus comidas con fogones de leña y carbón.

Ésta es una práctica que está extendida en países en vías de desarrollo. El hecho de que no sea inusual no significa que se pueda hacer de cualquier forma. Hay riesgos para la salud si se cocina en un lugar cerrado en el que no haya una buena chimenea o extractor de humo. Además, el uso de la leña y el carbón en la cocina no se limita únicamente a la prepación de los alimentos. También pueden ser usados para la preservación de los alimentos, a través de la técnica del ahumado. 

Así que para sacar rendimiento a una situación que no es favorable, algunas recomendaciones e informaciones a la hora de hacer fogones de leña o carbón vienen bien.

El carbón de origen natural, que viene de la leña calcinada es recomendable porque tiene un olor característico que impregna la comida, y además produce poco humo —cosa que no debe ser pasada por alto, es una cualidad muy deseable si hay que cocinar con carbón—. Sin embargo, también es conveniente tener algo de carbón vegetal debido a que es capaz de prolongar las brasas. Si lo que se busca es cocinar por un período prolongado de tiempo, el carbón vegetal es una buena opción.

En cuanto a la leña, ésta debe ser bien cortada y estar seca. Las cocinillas y fogones, a su vez, deben estar bien diseñados —y utilizados— con chimeneas y extractores. Esto reducirá considerablemente el daño a la salud producido por el humo. El ollín que se pega a las paredes también debe ser tomado en cuenta porque es otro elemento que contamina el hogar, y que proviene del humo de carbón o leña.

Equipos limpios y de buen material ayudan bastante. Los hornos de leña están hechos de barro porque es un material refractario, con una gran capacidad calorífica y para aguantar cambios de temperatura. Los anafes, tan comunes en la Isla de Margarita, son también hechos de barro. El horno tandur, usado en muchas cocinas asiáticas (particularmente en India) está hecho de arcilla, un material muy parecido al barro. Todo ello se dice con el fin de establecer el punto de que el barro es un material muy útil para materiales de cocina en los que se necesite el aguante a mucho calor, y a su vez ser capaz de aislarlo.

Una de las grandes propiedades de usar los fogones de leña y carbón es la capacidad para conservar alimentos mediante la técnica del ahumado, que además da un sabor bastante único. Cabe resaltar que en este caso hay que usar madera, la cual se recomienda que sea natural y con bajo contenido de alquitrán. Es un proceso que, debe decirse, dura entre 24 y 48 horas. Así que además de la madera, será necesaria la paciencia.

Por último, hay que poner énfasis en tener un buen manejo del fuego, pues no se quiere provocar un incendio ni daños mayores, por lo cual el adecuado uso de estos combustibles alternativos es una imperiosa necesidad.