Se señalan varias razones para la insuficiencia alimentaria; normalmente se trata de falta de recursos monetarios para comprar los insumos necesarios y lograr el bienestar imprescindible para la vida. Es de las causas más comunes. El planeta entero pasa por momentos difíciles y hay una buena porción que sufre lo indicado en el título del artículo. Hay hambrunas: en África, Asia, América Latina y, hasta en países del denominado primer mundo. Lamentablemente, Venezuela se encuentra en una situación de verdadera crisis con relación a este problema; además, que se sepa, jamás había estado el país así, sólo en tiempos de guerra. Siguiendo a los estudiosos de esta cuestión, ello tiene que ver con el modelo económico que se ha pretendido imponer.1

  Las informaciones y conclusiones de la última encuesta ENCOVI son, francamente, vergonzosas y preocupantes. Refiere, entre otros aspectos alarmantes, los datos del PAE (Plan de Alimentación Escolar). Allí queda reflejado que de 4,5 millones de niños que decían que lo utilizaban, ahora solo 1,3 millones expresan que funciona normalmente en las escuelas. Importante destacar que Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga) informa que la producción de carne se redujo en un 55% en Venezuela. Además afirman que solo abastecen al 40% de la población del país. (Fuente: El Pitazo). Por otra parte, encuentran que el 95% de la población tiene una clara pobreza de ingresos y un 75% señala está en pobreza crítica. Debe entonces pensarse en lo que ésto significa desde el punto de vista del consumo de alimentos. Podrá comprenderse que, quienes manifiestan subsistir con “pobreza de ingresos” no están necesariamente en la situación que conforma ese otro sector que denuncia estar en pobreza crítica. Solo un 25% de la población no se encuentra en el ámbito de la pobreza crítica, con todo lo que ello implica.

  El Observatorio Venezolano de Salud, (OVSAN) también presenta los datos del resultado de la encuesta de inseguridad alimentaria. No permite ninguna duda en cuanto a la dramática situación que se presenta en el país. Se trata de la constatación lamentable de lo que ocurre. Esto se ve especialmente al fijarse en los resultados a los que conduce la inseguridad alimentaria y que se pueden medir en la primera infancia. Dice la experta en nutrición, Dra. Maritza Landaeta: ”hay consecuencias de la inseguridad alimentaria en el desarrollo del ser humano. En primer lugar, retraso en el desarrollo de los niños, seguido de reducción en el rendimiento escolar. También hay afectación a las mujeres embarazadas y a las personas de la tercera edad, como sectores vulnerables que son todos”.

Por su parte, la Dra. Marianella Herrera, señala: ”Puede afirmarse que la inseguridad alimentaria conduce a una alteración de los medios de la vida cotidiana”. Se observa, con verdadera inquietud, la situación a la que se llega con la inseguridad alimentaria. Por otra parte, al ser un país petrolero, durante los años de la democracia civil se invirtió bastante en el campo para mejorar la situación agroalimentaria y se planteó la necesidad de diversificar la economía. Es probable que no se haya hecho suficiente en materia de “sembrar el petróleo”; no obstante hubo una enorme e interesante cantidad de rubros en materia agrícola que permitieron exportar alimentos: arroz, café, cacao y la buena producción de vegetales que, transportada desde las zonas andinas, rendía para la capital y los sectores cercanos a ella. Estamos en un momento crítico, se han hecho toda clase de investigaciones y estudios, ahora hay que pasar a otro tipo de acción.


1  Estudiosos del problema han señalado que se ha pretendido implantar el fracasado modelo colectivista-cooperativista usado en la Unión Soviética. Cuadernos del Cendes. José E. Rodríguez.

Gloria Cuenca