El derecho a la alimentación es inherente al derecho a la vida. Insistir en esto puede resultar repetitivo. Muchas de las teorías, llevadas a la práctica, tanto del capitalismo, capitalismo “salvaje”, liberalismo o del socialismo real, socialismo del siglo XXI, comunismo, neo marxismo, o como quiera que se lo llame, obligan a que replanteemos algunos aspectos de interés.

Según la historia de las naciones, ha sido en el ámbito de los estados liberales y capitalistas, (con democracias activas) donde se ha puesto el acento en resolver las crisis alimentarias de los países cuando han ocurrido hechos que los ameritan.

Por supuesto, hay empresarios capitalistas que se benefician, de esas crisis coyunturales y activan todos los recursos para llevar sus productos, distribuirlos y mercadearlos hasta las despensas y cocinas de los consumidores. Tarea fundamental porque implica el acceso a los alimentos. (1)

Ha ocurrido también que, en los momentos de la mayor crisis alimentaria, sea por guerras, desastres naturales o plagas —entre otras circunstancias—, los Estados han asumido la tarea de proveedores. En éstas situaciones han sustituido las acciones que han venido desarrollando los empresarios del campo, los agricultores y hasta los campesinos; para cultivar, producir, distribuir y mercadear todo lo que han extraído de sus labores agrícolas. Ello sucede dada la situación crítica que se produce luego de una debacle por razones naturales o de otra índole.

        Es interesante señalar que durante los períodos de mayor escasez es donde la máxima creatividad de los pueblos se pone en marcha y empiezan a aparecer alimentos —platos, preparaciones y recetas inexistentes hasta ese momento. Durante el siglo XX la humanidad sufrió dos guerras mundiales, una pandemia,   numerosas revoluciones, guerras, que dejaron asolados los países. Para nadie fue un secreto: Europa quedó devastada y hubo una terrible crisis por hambre. Los italianos denominaron a este período el “dopo guerra”(después de la guerra) y presentaron ante el planeta una situación de hambre y crisis, difícilmente comprensible. De allí que famoso Plan Marshall condujera a prestar una ayuda inmediata a la crisis de esos países. Mientras que en los países que no aceptaron ayudas —aquellos con el modelo anacrónico del socialismo real— lo que ocurrió fue que la crisis, lejos de superarse, se acentuó en los países a los que sometieron. En los países dirigidos por democracias de diversos tipos, como la social-democracia, el social cristianismo, o las monarquías constitucionales, —regidas por el capitalismo y liberalismo—, existió enorme abundancia y aparecieron ideas para el desarrollo sustentable. (2)

En el caso de Venezuela, la Constitución Nacional, vigente desde 1999, en su artículo 305, dice textualmente: “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral a fin de garantizar la seguridad alimentaria de lapoblación; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor. La seguridad alimentaria se alcanzará desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria  interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola. …”

Como puede observarse, existe un respaldo ético-jurídico con relación al tema de la Seguridad Alimentaria en nuestra Nación. Las preguntas que surgen son: ¿ha funcionado este criterio adecuadamente? Y, ¿está abastecida de alimentos la gran mayoría de la población? (3)

Reflexionemos sobre el concepto de libertad. En lo cotidiano, la mayoría siente que la libertad debería estar en la posibilidad de elegir marcas. Previo a esto se debería tener acceso constante a los alimentos. Deberían tomarse en cuenta los dos aspectos; tanto la accesibilidad, como la posibilidad de elección.    En Venezuela hubo esa posibilidad de selección, y se siente una especie de autoritarismo cuando la población se ve obligada a consumir solo determinada marca.

¿Puede este derecho alimentario transformarse en un deber? Sí. Al referirnos a niños, personas enfermas y aquellas que específicamente sufren trastornos alimentarios, alimentarse se transforma en un deber. Para las madres que alimentan con leche materna a sus hijos es absolutamente crucial que tengan seguridad alimentaria. Para terminar, considero imprescindible revisar los documentos que al respecto tiene la FAO sobre la seguridad alimentaria estable, aceptando que esa organización es rígida en cuanto el uso de sus materiales.

  1. Imposible desligar los procesos de producción alimentaria del sistema económico que existe en determinado país.
  2. El concepto de propiedad privada y la libertad de elegir —base y sustento de los países verdaderamente democráticos— son a su vez la garantía de los procesos alimentarios. Libertad para ser dueños y para elegir.
  3. La democracia —en su amplio y verdadero sentido— es el régimen socio político que garantiza esa libertad de poder obtener lo que se quiere y a la vez, la posibilidad de elegir.