Un 89% de los caraqueños no tiene acceso al gas de forma regular, según el Observatorio Venezolano de Seguridad Alimentaria y Nutrición (OVSAN). Esto es una situación sumamente preocupante. Esto no es una mera inconveniencia. La FAO indica que una bioutilización adecuada de los alimentos —asociada a un correcto y regular suministro de servicios públicos como agua, gas y electricidad— es una de las cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria. Que haya un porcentaje tan elevado de caraqueños que indique una falta de acceso regular al gas —que permite no sólo aprovechar mejor los nutrientes de los alimentos que se cocinan, sino también esterilizar el agua, por ejemplo— es una situación que debe ser revertida cuanto antes.

Cocinar con leña se ha vuelto cada vez más común en Venezuela, debido a las fallas en los suministros que facilitan la cocción de alimentos. Esta práctica a largo plazo no es saludable para el cuerpo, debido al propio humo que se va impregnando a los alimentos —con compuestos como monóxido o dióxido de carbono— . Por ello, no debería usarse de la forma habitual en que se usa.

A esta situación de bajo aprovechamiento de los nutrientes, hay que añadir también el hecho de que las tres comidas del día, si es que se llegan a comer, suelen tener un solo nutriente: los carbohidratos. Las proteínas brillan por su ausencia, ya que se han convertido en un lujo.

Ésta situación catastrófica, a la que se le deben sumar un estado paupérrimo de las otras tres dimensiones de la seguridad alimentaria (disponibilidad física de los alimentos, acceso a los alimentos, y estabilidad de las dimensiones de la seguridad alimentaria en el tiempo) sirve la mesa para que los venezolanos tengan problemas de salud generalizada y a largo plazo.

Al haber en Venezuela una situación de inseguridad alimentaria crónica; es decir, prolongada en el tiempo; se deben formular soluciones estructurales. Pero hasta que llegue el momento de recoger los frutos de haber resuelto un problema estructural, también se tendrán que formular políticas dirigidas a aliviar los peores síntomas de esa inseguridad alimentaria crónica padecida en el país.

Hasta que se ejecuten esas políticas, OVSAN seguirá contando la historia de los caraqueños, 89% de ellos en este caso, que no tienen acceso regular a un servicio básico como el gas. Se mostrará la realidad a través de una encuesta, como la más reciente que realizó el observatorio, y luego se visibilizará a quienes viven esta realidad a través de testimonios de personas.

Gustavo Franco